Los primeros rayos de luz

Todas la cosas siguen un ciclo que alterna descanso y acción, oscuridad y luz, noche y día, consciente e inconsciente.

Cada cultura tiene un nombre para estos ciclos o dimensiones de la existencia.

En China existe el concepto de yin y yang, que ejemplifica a la perfección esta dualidad.

Hay un momento muy especial en este ciclo que se da cuando la sombra se hace luz, cuando la noche deja paso al día. Cuando lo inconsciente deja paso a lo consciente.

Ese instante en el que la quietad absoluta de la noche da lugar a los primeros rayos de sol, y a los primeros cantos de los pájaros; en el que florece la primera flor de primavera, o aquél en el que empezamos a superar una enfermedad.

Es ese un instante de gran energía vital cargado de optimismo y fuerza.

Y conviene recordar que esta fuerza de gran vigorosidad, que algunos terapeutas nos ayudan a reconducir en determinados momentos, la tenemos todos en nuestro interior, como partes que somos del todo.

¿Qué es es sino lo que se manifiesta cuando iniciamos una nueva acción, al despertar todas las mañanas, o al perdonar?


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