Las creencias erróneas

Las creencias erróneas del pasado son aquellas creencias que antiguamente teníamos, pero que han sido actualizadas en el presente.

Por ejemplo, cuando leemos nuestro diario personal de adolescentes, descubrimos que muchas de las cosas que en aquel entonces nos hacían sufrir, hoy no nos inmutan.

Si prestamos atención a la razón de esa evolución, veremos que a menudo esto se debe simplemente a que la antigua creencia era errónea.

Las creencias erróneas nos dan una información muy valiosa: nos muestran nuestra evolución como individuos.

Curiosamente, si por algo se caracterizan este tipo de creencias es por hacernos sufrir, dado que nos hacen “errar el tiro”, lo cual conlleva distorsión de la realidad y, por tanto, sufrimiento.

Lo maravilloso es que, una vez tomamos conciencia del error, el sufrimiento también se desvanece.

Te explicaré brevemente un ejemplo que he vivido en carne propia.

Cuando tenía alrededor de 25 años estaba bastante acomplejado porque sentía la necesidad de ir al baño a orinar continuamente.

Este hecho me molestaba especialmente por la noche, cuando las ganas de orinar interrumpían mi sueño.

En aquel entonces estaba convencido de que yo estaba “defectuoso”.

Años más tarde, descubrí que mi intestino delgado era quien, debido a su hiperactividad, producía mucha orina. Y tal hiperactividad estaba directamente relacionada con un exceso de pensamientos.

Tan pronto como descubrí este sencillo hecho, empecé a meditar a diario con el fin de disminuir el ritmo de mis pensamientos.

En poco tiempo disminuyó también radicalmente mi orina, mi creencia errónea se desvaneció, y con ella todo el sufrimiento que me producía sentirme defectuoso.


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